¿Puede la religión ser vivida y entendida como encuentro con Dios? La filosofía moderna de la religión ha criticado la utilización de la imagen del encuentro para la relación religiosa por estimar que supone una indebida objetivación de la trascendencia y que expone al peligro de poner límites al infinito. No faltan en la actualidad «nuevas espiritualidades» que, a partir de esa dificultad, sustituyen la religión como relación efectiva con Dios por la afirmación de una vaga dimensión de trascendencia.
Este libro pretende mostrar que el encuentro interpersonal es el símbolo por excelencia para expresar la relación religiosa y que en él se salvaguardan la trascendencia absoluta del misterio y la convicción del sujeto religioso de entrar en relación viva con él. Constituye, pues, una interpretación personalista de la religión.